Mantenimiento preventivo o correctivo de coches

Tener un coche implica que habrá que sustituir a lo largo de su vida útil una serie de piezas, para que pueda seguir cumpliendo con su función: trasladarnos de un lugar a otro. La cuestión está en cuándo realizar esos cambios.

El mantenimiento preventivo consiste en ir chequeando los sistemas del vehículo e ir reemplazando las partes que evidencien señales de una eminente avería. También aplica a las reposiciones que, aún sin que haya signos palpables de deterioro, se hacen siguiendo las indicaciones del fabricante o de los expertos en el sector automotriz.

En cambio, el mantenimiento correctivo se aplica una vez que ocurre alguna falla, es decir cuando una o más piezas se han dañado. En ocasiones, incluso existiendo alguna avería no se repara en el momento, sino cuando el vehículo está imposibilitado para continuar su labor o ni siquiera enciende.

A priori podría decirse que el mantenimiento debe ser el preventivo y en efecto así lo es; no obstante, existen algunos factores que dificultan su puesta en práctica:

  • Desconocimiento: cuando el usuario no conoce bien cómo funcionan los sistemas de su coche, ni sabe cuándo deben reemplazarse algunas piezas o llevar a cabo ciertas acciones para evitar futuras fallas, es muy probable que no sean oportunos los respectivos cuidados.
  • Factibilidad económica: esta es una de las principales causas por las cuales no se realiza el mantenimiento en los tiempos adecuados y se posponen las sustituciones que correspondan.
  • Preferencias: existen personas que consideran que si algo está bien, hay que dejarlo así. En otras palabras, prefieren ser reactivos que preventivos.
  • Experiencia: acorde a las situaciones propias o de conocidos, según lo que hayan afrontado antes, se discierne cuándo se puede esperar para hacer una reparación. Podríamos decir que deciden no sustituir innecesariamente, si aún consideran que una pieza puede resistir más.

Cumplir con los mantenimientos

Es importante estar pendiente de las condiciones del vehículo, si no se tiene el conocimiento adecuado, hay que llevarlo a los talleres mecánicos con los profesionales para que hagan diagnósticos y las labores pertinentes para que el funcionamiento sea el apropiado. En cuanto a la factibilidad económica, una alternativa para que el dinero rinda más es usando recambios de segunda mano para coches.

Si no va a cumplir con los mantenimientos preventivos, al menos debe evitar que las fallas se conviertan en males de gran magnitud. A veces el exceso de confianza nos puede jugar en contra. En todo caso, la prudencia nunca está demás, cuando la seguridad y la integridad están comprometidas.